Es la primera luna llena de primavera y los judios la conocian con el nombre de luna de parasceve o preparacion para el sabado. La luna de nissan simboliza el dolor, la muerte y el renacer de la vida.
Fue una noche de cuaresma,
cuando en el cielo se va defiriendo el preámbulo luminoso para mantenernos en
vilo el espíritu. Habíamos acudido, con ambición al descubierto, con la
necesidad de encontrarnos con el prodigio. Uno nunca sabe cómo se aparecerá, ni
cómo se presentará ante nosotros. El sentir de nuevo las tradiciones que nos
enseñaron nuestros antepasados.
Es un deambular por los senderos por los que
transita la sorpresa, intentar alcanza el propósito principal, vivir de nuevo un
vía Crucis intimo donde aún no está masificado por el público general, turismo
y la necesidad de venderlo como un espectáculo donde muchos ya no se encuentran
con Dios.
Caprichosos menesteres, sobre
una barra de madera antigua en cualquier tasca con solera, hablando de nuestro
sentir. Analizando el abono taurino de la temporada 2025 y como será el domingo
de Resurrección en el barrio del Arenal. Todo hace indicar que será este año Toros
Nuñez del Cuvillo para Morante, Talavante y Luque. De diferentes estrenos de
hermandades, cambios y un largo combinado de dialogo con mil detalles por
analizar. También recordando con los contertulios, aquellos que tenemos peques en
casa, aquello de 40 cuentos para las noches de Cuaresma del amigo “Puente Mayor”.
Sigue existiendo la manera
propia de huir de los habituales donde
se aglomeraba el gentío. Queríamos apartarnos del ámbito sobrecogedor,
acercarnos a lo rutinario, buscar el envilecimiento de la tradición. Sólo Núñez
de Herrera fue capaz de conseguirlo, de traspasar la visión gloriosa para enaltecer
lo cotidiano, lo usual mostrarlo como extraordinario. Sólo tenía que apartarse
del ombligismo narcisista y exhortar al impulso ebrio de las sensaciones a
mostrarse. Hurgar en el rito para decapar los primeros estratos y holgar de los
pensamientos.
Fue una noche de alientos contenidos, cuando vuelves a sentir de nuevo lo que
nunca has dejado de profesar…y ahí se vienen los recuerdos más dolorosos
buscando a tus seres más queridos que ya no están y como era con ellos ese
tiempo de espera. Mas duro aun, cuando lo convives con algún progenitor que
tiene alzhéimer. Pues el mundo al revés, llevando de la mano quien lo hizo
contigo e intentando explicar lo que ellos te narraban cada año. Sensaciones
que querían concentrar la atención en la extensa y precisa devoción que se
presentaba a la contemplación. Mirada piadosa que de forma trasversal te rompe
el alma.
Por eso la vida se encarga que
cada cuaresma sea diferente, con ojos de joven, que analiza de nuevo con
distraída visión el ensimismamiento, al rezo bisbiseado que aletea sobre los
hombros de este pueblo que precisa de sus Imágenes para poder seguir
encontrando el misticismo.
En la oscuridad de la calle, ya
de vuelta a casa, donde las farolas habían sido algunas apagadas y solo la luz
de tu interior hace iluminar tus deseos…que se vuelven a encender con tu cirio anónimo
cada año en Semana Santa. Al final solo queda agarrarnos a la esperanza de una forma
íntima y bellamente presentada, como la doncella de los salmos, se presenta con
los anuncios de los grandes profetas lisonjearan, sobre la ascua de luz con la
reluciente candelería me acuerdo todo lo que vivimos y me enseñaste en todas las
costumbres que cada año compartíamos. Ahora el mundo es al revés…quien lo diría.
Una pausa en el tiempo, un
receso en la continuidad del espacio, porque con toda su extraordinaria
brillantez, venia siempre a nosotros. Sonó tres veces el martillo, la plata que
quiebra el silencio para avisar, para arrancar al descanso de su quietud. Se
adivina un movimiento bajo las trabajaderas porque el claror del terciopelo de
los faldones ha temblado, se ha rebelado contra la inercia cuando se han
acomodado los costales a la madera de la trabajadera. Vuelve la voz ronca a
solicitar la atención de los valientes. Tú y yo juntos de nuevo en el recuerdo.
Tu, con tu vara delante del palio y yo un chiquillo con el capirote levantado
cogido a tu mano.