viernes, 13 de diciembre de 2013

Boicot a Sevilla

Lo que ayer tarde se produjo con la emisión de un comunicado - ¿sin firmar? - en el que las principales figuras del escalafón del G-5 (Juli, Morante, Manzanares, Perera y Talavante) decidiían de forma unilateral no torear en la próxima Feria de Abril mientras la empresa PAGES sea la titular de la concesión de la Plaza de Toros de Sevilla. ¡Toma ya!. Así de claro, y así de simple. Según parece el detonante han sido unas declaraciones de Eduardo Canorea en un programa de radio, que junto a las realizadas en la comida con los profesionales de la prensa sevillana, han producido una enorme fractura en el sector taurino. Pienso que nadie es imprescindible en las ferias mientras haya profesionales que puedan aportar ilusión y ganas para ser figuras, y creo que las hay, pero parto de la base que en este culebrón, tiene parte de culpa el Sr. Canorea al no saber medir bien sus palabras, y provocar una cierta complejidad al asunto. Las cosas del dinero, su trasfondo, y los efectos colaterales se deben explicar en despachos cerrados, sin «clientes» que pueden aportar más bien poco, y sobre todo, con los actores principales que son los que te dan de comer. Parece ser que en a jerarquía empresarial taurina anda la cosa muy peleada por ver quién daba el paso, y en este sentido, la empresa PAGES, la semana pasada ya apuntaba algo sobre los costes y los honorarios, presuntamente porque ya sabían del movimiento interno que el G-5 estaba planeando, bien asesorado por sus representantes legales, y cierto sector de empresarios que parece jugar al despiste. Y los firmantes del Comunicado son conscientes del órdago que han realizado, y a quién se lo han realizado; sobre todo a la persona que menos «poder» tiene, y al que desde hace mucho tiempo no le sientan bien los «inviernos», porque las negociaciones y la diplomacia no son su fuerte, y encima se ha puesto en contra de los toreros. Y el que aprendió la lección, guste o no, se llama José Tomás, que en el primer envite del Sr. Canorea, sus representantes tomaron camino de la Plata rumbo a Madrid expresando que no volverían a negociar con la empresa de Sevilla. Pero no piensen que toda la culpa la tiene el Sr. Canorea. No creo que sea así. La tienen también cada una de las figuras que firma el Comunicado, ya que con esa decisión hacen un daño moral a una afición axfisiada por presenciar una feria baja en contenido, y con la ilusión por los suelos. El llamado G-5 detona, con esa acción, una falta de sensibilidad por no sentarse a dialogar, explicar y a trasladar a la afición u opinión pública que las cosas, con transparencia y publicidad, se pueden arreglar, pero ellos siempre han estado acostumbrados a la oscuridad y a la falta de datos objetivos sobre los verdaderos problemas de la fiesta. Y esa es al principal cuestión, que el sistema actual hace «aguas», y como nadie quiere naufragar, el sector tapa grietas por su cuenta para salir adelante. Y ese no es el camino. Al final con esta decisión el que pierde es el aficionado de Sevilla, el paciente y sufrido «cliente" que pasa por la taquilla para ver un espectáculo cada vez más tímido y "adulterado" por decisiones arbitrarías, empresarios sin talento, y con una estructura en el sistema de la fiesta con demasiados complejos, con dialogos rancios e indicadores sociales que no se corresponden con la realidad. Espero que todo sea un mal sueño.

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