miércoles, 28 de diciembre de 2016

De Oriente a Sevilla


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Participar en las prestezas y ritos que tiene esta ciudad es de pocos privilegiados, una intimidad que sugiere entereza y por momentos te hace evadir el tiempo real que vivimos. Hace unos días un grupo de amigos tertulianos de un famoso barrio, se reunían para dar la bienvenida a la Navidad de una forma muy especial, como llevan haciendo dos decadas. Cuando termina su popular comida en lugar del típico brindis, ellos ponen en el centro de la mesa un llamador y pisando, por medio, un turrón duro de chocolate con almendras. En esta ocasión fue un conocido y gran cofrade quien dio unas palabras, brindo por el próximo año y termino con un sugerente golpe al llamador donde hizo partir esa tableta en varios trozos. Los demás cofrades asistentes, cogieron porción del rico producto, y entre la alegría del momento ansiaban con canticos de la tierra la llegada del hijo de Dios.
Otro dia del mismo mes de diciembre, escasos a las vísperas de año nuevo, otro conocido grupo se acercó a una Iglesia Sevillana y junto al pesebre del misterio belenista dejaban comida para los más necesitados de la hermandad entonando unos profundos villancicos. Así un largo etc. de momentos internos y populares que hacen el verdadero valor de la tierra en la que vivimos. Con el añadido que todo lo que se forja en idea se convierte en una realidad con mucha propiedad y pureza en lo que se participa, haciendo no pasar el tiempo, es mas, incrementando el valor que se le dio con un toque de arte.
Queda poco para la llegada de los Reyes y espero que todo lo que os traigan sea parabienes mezclados con el mejor regalos de todos, encontrar durante el próximo año los detalles que tiene Sevilla y tu propio interior, siendo capaz de despertarlos, para que tu ser, se llene de esa magia que solo desprende en momentos puntuales pero con virtualidad única.
 Aún quedan ritos en la ciudad que permanecen ocultos, instantes que continúan alejados de la banalidad que prevalece en esta sociedad más preocupados por la anécdota que por las emociones. Momentos guardados herméticamente a la curiosidad de este sector de ciudadanos a los que sólo les preocupa la anécdota, estar presentes para señalarse y destacar, ignorando el significado del acto en el que participan. La nada por el todo.
Se hizo el silencio en la zaguán. Llega la hora, regálate y regala esos instantes que se citan atrapando el umbral de los corazones, una voz solemne comenzó la oración que Tú debes continuar en esta ciudad tan Mariana. La invocación no es solo un momento, es un sentimiento, la sencilla plegaria, se adueña de nuestra voluntad y, como un eco, lleno de fuerza que taconea a golpe de segundos y suspiros que ya no vuelven. El (tac-tac) de un zapato flamenco es tan intenso, como todo esto que te cuento. Tan intenso como el interés que siempre buscas. Sin saber que el problema en esta vida, es saber resolver y encontrar, los momentos. Desliza suave esos zapatos y mézclalos con la nostalgia de tu interior, hasta convertirse en la sorpresa silenciosa jaculatoria más bella, por la dulzura del momento.
Atrévete a sentir y buscar los ritos Sevillanos y sus actos, bañate en ellos con verdadera pasión por vivirlo. Crea algunos de ellos con pinceladas de lo añejo. Pidele a los de Oriente que te bañen con esa gracia para el próximo año y mucha Salud.
Es hora de golpear en seco sobre el mejor tablao que existe para la fantasía. La vieja Híspalis te espera, y los de Oriente vuelven a Sevilla para que todo se convierta en realidad. Que el dulce (tac-tac) te innove vibrar tanto para encontrarte y reencontrarte con mil tradiciones de nuestra tierra que te hagan brillar el alma durante los próximos 365 dias del año.
Ayer fui testigo de un hecho excepcional, inusual ya en esta ciudad a la que hemos desahuciados por momentos de sentimientos, a la que hemos vulgarizado descubriendo secretos que debían permanecer ocultos o quizás protegidos con más intimidad.  Hay que seguir buscándolos o creándolos para profesar lo que creemos. Anoche tuve el privilegio de apreciar, hallándome en favorecido de lo que se adormecia.

Por supuesto no voy a descubrirles éste. Pero hay vil maneras de encontrarlos, vil días para buscarlo. Honorable Sevillania, digna de ser honrada por sus nobles y misteriosos días.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Desnudos a la docena

El cielo y su azul despintado en la profundidad del amanecer. En los límites del horizonte comienza a entornarse retazos de una luz dorada, como si las fraguas del universo, donde se caldean las ilusiones, acrecentaran su actividad. Afloran los sentimientos asentados en el telón del alma, las emociones que conozco y reconozco se mezclan con aromas nuevos que  me ubican en los recuerdos de aquellos años en los que los ojos brillaban como la estrella que anunciaba, a losde  Oriente, la presencia de Dios en la tierra, del Hijo del Hombre presentándose a la humanidad en el interior de nosotros, no hay mas para sentir la humanidad.
            La magia se desnuda y vos también lo hace por la Ilusión de un nuevo año. Problema que se une con problemas, hace apagar tus delirios antes de tiempo.  La metamorfosis comienza precisamente con tener Fuerza para la constancia. Las alegrías para revestirnos como los niños que fuimos y ser atraídos por aquella luminosidad que invadía los espacios, una sensación incandescente que comenzaba a aflorar en el interior de nuestros cuerpos, pues Sevilla te suscita para disfrutar el ensueño  convertido en dichosos de lo que somos y tenemos, en cualquier rincon, por minúsculo que fuera, la señal de la inmediata presencia de la vida se presenta en la vieja Hispalis.
Incienso que perfuma el entorno,  transformándolo con un aura de fantasía que envuelve el ambiente, dorado sol en paredes hasta transfigurarse en estancias maravillosas donde el delirio tomaba aposento por un nuevo año.  Estela que  avanza como comitiva de una Hermandad en su caminar, asi son los acordes del nuevo año, con la Epifanía. En el pasado  siglo la gente se desnudaba de verdad. Y eso duraba con su gracia y arte los 365 dias del año. Vease el primero que en Sevilla sacó a la calle una silla para ver las cofradías cómodamente sentado: don Francisco Palacios. El Pali. Cuando llegaba tal día como un martes Santo, Los Estudiantes cogían por la Casa de la Moneda y Tomás de Ibarra, al Pali le llevaban a su casa el Cristo de la Buena Muerte. ¿Y qué hacía? Pues que bajaba a la calle la mismísima silla de enea. Se empernacaba en ella, jinete de coplas, y acodando descansado sus brazos cruzados sobre el respaldo, se veía en su sillita la cofradía de pitón a rabo: de cruz de guìa a preste. Al Pali no le tenía nadie que decir cómo tenía que ponerse en su silla, ni a nadie estorbaba. Y le daba la vuelta al dicho de los moros que aquí, según el bautizo de azotea de su sevillana, tomando sábalos en adobo, aprendieron a bailar por bulerías. Le daba la vuelta El Pali a la silla y atornillado en ella y también al dicho de los moros: "Siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo". El Pali se sentaba en la puerta de su casa, empernacado en su silla, y en vez de ver pasar el cadáver de su enemigo veía pasar sin vida a su crucificado Amigo, al Cristo de la Buena Muerte...
El arte fue capaz de desnudarse precisamente el año pasado, con Morante de la Puebla en una faena de muleta muy artística llegando al zenit de su labor con el oponente astado, se le rompió la muleta y con gracia y salero lo cogio como un capotito y le recito dos medias antes de coger el estoque.

Gracias a Dios vivimos en la tierra Mariana del garbo y la finura, por esta dicha, ser participe en desnudar tus sentimientos y emociones en este vecino lapso  17 con sus doce desnudas promesas. Aire frío para estos inicios, pero que no aciertan con lo que sentimos, ascuas de añoranza que esperan ser atizadas  esperando la revelación de Tu verdad, la huella indeleble del próximo ciclo de tradicion Sevillana encintada por un júbilo extraordinario lleno de éxtasis, una religiosidad que se convierte en ritos un año mas. Para este 2017  una alegría inmensa ha de ser servida para seguir desnudando la chispa que hace destellar la pureza del instante,  porque todo esto que te cuento esta alojado en el interior de tu ser y que retornan en este día que le des rienda suelta. Las vísperas de la Epifanía del Señor están cerca, viéndote como aquel niño que era inmensamente feliz cuando se despertaba y veía los regalos al pie de su cama y  sonría, que esa sonrisa dure los 365 dias que se avecinan.
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miércoles, 7 de diciembre de 2016

Esperanza de diciembre

La belleza de los objetos reside en la mente de quien los observa. Sevilla parece transportar a quien la visita y navega por sus calles, una visión hecha estímulo para los sentidos.

Una vastedad de detalles y matices se hacen armonía , huyendo de lo obvio y nos guian a una realidad cotidiana soñada. Se exhibe con pasmosa habilidad llena de magia, pero con naturalidad.

Como las hojas van alfombrando las calles, viene a cubrir mi memoria una sensación de nostalgia, en este tiempo de pardos tejados y azoteas brillantes que se envuelven con el rocío de la mañana y un frio hace de la vida contra reloj con dudas que atormentan sueños separados. El otoño va imprimiendo notas de color adormecido por la primera luz de la tarde, de esta hora ausente y retorcida de los domingo oscuros de adviento. Son recuerdos de la juventud que alumbran mi memoria hasta los abrigos de hoy dia. El tiempo desnuda la mañana como sueños nuevos, cuando llega diciembre, relámpagos invisibles de esperanza, para las miserias diarias de nuestra sed.

Una postal taurina en el arenal, un nazareno apoyado en un cirio, un coche caballos, horizonte del alfarafe, unas castañuelas, la mantilla en blanco y negro, una flor de geranio, un patio de vecinos, unos amigos y sus risas, una gitana sonriente y la penumbra de oro de una fuente a media luz…. De momento he escalado a la azotea, no se si de una casa cualquiera con puerta de madera o a mis pensamientos que siempre me obsequian cuando lo deseo.

Llega el final del año con su esperanza y adviento, que abren paso, a nuestras fiestas con mas pureza, esperando al hijo de Dios como figura glacial, indescifrable y sofisticada que intenta la sociedad perder en nuestro siglo, desvirtuando la realidad de lo clasico.

Quiero que siga brillando el sol y su calor dentro de mi, aunque fuera la temperatura sea bajo cero, para sentir la ternura, humildad y sencillez con mas pureza de nuestras verdaderas fiestas. La llegada de la buena nueva. El recuerdo de lo que realmente se celebraba.


Que lo que ha de venir en este 2017, nos llene siempre de Esperanza, sabiendo pintar en el próximo lustro el mejor paisaje interno y externo de lo que reverberamos. La hoja esta esperando ser esbozada con renglones torcidos, Dios para corregirlo, que surge como el agua fresca de cada dia sin mas pretensiones. Siente la experiencia  y elegancia como parte tuya para teñir cada dia con colores diferentes pero sin dejar los matices que te enseñaron nuestros antepasados. Que la naturalidad y naturaleza sea concebida llena de gracia, como siempre fue, sin el estimulo cotidiano contaminado.