jueves, 25 de julio de 2019

Columna de Silencio


Una gran columna de silencio es el verano, donde las ideas se ponen en ida, dan un paseo por los sentimientos. Sevilla sabe reposar el tiempo, pero en verano lo hace con más ahínco. Empeño sin buscarlo, para dar explicación a la vida.


Decía Antonio Santiago, a sus costaleros cada madrugada cuando tocaba el martillo de la Esperanza Macarena, corred y abrazad y besad a los que queréis, porque mañana puede ser tarde. Un certero y hermoso consejo que yo expando en estos días de verano. Usemos la tecnología para cubrir nuestras necesidades, para que nos acerquen a los que están lejos, que no nos alejen de los que están cerca, pero que no sirvan para suplantar los sentimientos y la amistad.


Las sordas evasiones de nuestra raza, arroja heroísmo nómade, dando supremos designios. Y en esta columna veraniega se alzan las hondas grutas. La rubia primavera elige como siempre a su patrona Virgen de los Reyes con el verbo de la sombra que brasa.


El sigilo de agosto custodia la inmensa blancura de Sevilla. El cielo repite lirio en sus atardeceres y la tranquilidad hace meditar nuestros días. La antigua Hispalis agradece las cosechas proficuas que da el paraíso.


Estamos sumergidos en la final de sin caballos de la Real Maestranza con una terna ilusionante que se alzara como triunfadora con los nombres de Uceda Vargas, de la Escuela Taurina de Camas, Jaime González – Écija, de la Escuela Taurina de Écija, Calmet Solal «Solalito», de la Escuela Taurina de Campo de Gibraltar. Jueves, 25 de julio a las 21.30 día de Santiago y cierra, España!. El significado de la frase es, por una parte, invocar al apóstol Santiago, patrón de España y también llamado Santiago Matamoros, y por otro, la orden militar cierra, que en términos militares significa trabar combate, embestir o acometer; «cerrar» la distancia entre uno y el enemigo. Por cierto hablando de enemigo, la ganadería será de Jandilla.


Y los abuelos del niño Jesús duermen en Triana, Santa Ana. Con su Velá. En estos meses calurosos va calando en el tiempo la hoja del cuchillo que va abriendo valles en los campos del alma, ¿Recuerdas? Eran los días, que ahora se nos presentan en sepia, como el si el color del cielo lo hubiésemos descubierto en el amanecer de la juventud. Son los años que nos dictan los momentos, que nos llevan al recuerdo, que se aferra en retenernos en el instante preciso, para hacerla eterna, en el acharolado papel donde quedó impávidamente definida. Ahora la tienes apresada en tus manos, dándole forma en el calor de agosto, convertidas en valija donde se salvaguarda la memoria.


Hoy la capilla del Baratillo abre, como cada día de toros, para que entren los toreros o novilleros ¿Cuántas veces iluminaste su cara y alama con tu sonrisa, Caridad?  No lo recuerda ni el capiller, que también evocar ilusión u alegría para quien se juega la vida.   Un vértigo recorrerá tus entrañas hasta confundirte, hasta aturdirte. Florecerán las emociones y experimentarás un desasosiego, una eclosión de añoranzas que se irán adueñando de tu voluntad y te perderás en el conjunto de las antiguas tradiciones.


Las gotas de calor desvirtúan el mundo que se presenta tras los espejos, vislumbras a lo lejos el escenario, el lugar donde la vida se lució. A lo lejos en el horizonte ves comenzado el otoño mojando de nostalgias. Desafiando las borrascas del cedro. Ahora sí, es el momento. Nivela los antros, no las cimas. Alza tu blanca vela, sobre el egregio mástil de la Fe. El árbol duerme aun en la semilla. Alza la mirada conjugando la claridad de este tiempo. Emociones que retornan en este verano de felicidad. Bautizando perfumes vitales de deseos.



sábado, 6 de julio de 2019

Teatro de ritos

Preciso es vivir, fundir la sutileza, delicada enhebrada oyendo aquellas palabras acertadas de esta tierra ecuménica, diseccionando un futuro que debe mirar a sus raíces para sofocar cualquier mal, para no implantar un modelo de vida sin aroma de identidad. Misticismo y sensualidad aureola por la gracia. Ocurre lujosa, los días de forma cotidiana. Patio de estío para resonar el uso tradicional dando escenarios genéricos y costumbristas, en este ciclo de mantilla blanca.
Rejas antiguas y paredes blancas, hacen gala brillante conjugando, el colmado, la venta, freiduría, estampa exótica, la ventana, patios y sus hilos de agua dibujando la tarde por cualquier callejuela. Ocurren tantas cosas sencillas en Sevilla, que es un celaje atiborrado de gozo, trazando el verano. En las noches de los jueves en la Maestranza se perfila la ilusión en las novilladas, sin picadores, donde la juventud aflora su lugar como parte del legado. Precios económicos para acudir a pasar una agradable velada y de paso tertulia con amigos para arreglar los desdichos de esta ciudad.
Acontece siempre cualquier día de toros en el Baratillo, la nostalgia de lo que fue Sevilla. En esta ocasión la ultima tertulia salieron varios temas…el flamenco, turismo, la juventud y el concepto novillero que ha cambiado con el tiempo. Antiguos del lugar, amigos, que eternamente ponen luz al siglo XX. Hubo quien dio elogio a la mantilla com símbolo Sevillano a no perder. La mantilla eres tú, mujer infinita, estar al punto de altísima peineta de carey. Mantilla como tradición de albor y azabache pintado por Goya, Sergent y Zuloaga. La mantilla es un estilo que nos caracteriza y que debía de ponerse mas en alza, al igual que el sombrero para el hombre. Es nuestro sello, como la francesa tiene chic, la inglesa smart, la americana pep. La mujer Sevillana y Andaluza tiene mantilla y mucha sal.
Las palabras que serpenteaban por el aire toda la noche en el vetusto arenal, todavía viciado por una época oscura, triste y, a veces tenebrosa, para abrirnos el corazón a emociones nuevas, me recuerdan como los paisano vivian el centro y sus tradiciones dándole vida. Ahora masificado por turismo y multinacionales. Me recuerdan una estampa que ya no volverá.
Anécdotas flamencas de época, Pepe Marchena solía celebrar el final de cada gira con un almuerzo en el sótano del célebre Bar Pinto, el local que Pepe Pinto tuvo en la Campana, en el centro de Sevilla, que hoy es un despecho de lotería regentado por uno de los nietos de la Niña de los Peines. Aquel día, después de un copioso almuerzo, Pastora le pidió a Pepe Marchena que le cantara El Romance a Córdoba y el maestro, que adoraba a Pastora, se lo cantó. Como Pepe Pinto, sabía lo enamorada que estuvo siempre La Niña, de El Niño, celebró la actuación de Pepe con este comentario mientras se acariciaba la barriga:
—¡Ojú, Marchena, cualquiera canta eso después de almorzar!
Y el Pepe, que se la tendría guardada por algún motivo, le contestó:
—Tocayo, eso no lo cantas tú ni en ayunas.
A lo que le remato;
Entre fandango y fandango
hay tristeza y alegría
porque sus coplas sentías
siempre te están recordando
la tragedia de la vía
Mientras cualquier dia de verano te espera la madre de Dios. Da igual que dia y hora la visites, ella siempre te espera tornando el hondo sentir como arteria cargada de celestes llevándote a las blondas rosas de tu querer. Clavel que se abre en tus entrañas dando densidad del aire se difumina. Ahora todo es cristalino y transparente, cuando sale de su templo, de su casa. Nada enturbia la visión. En el templo, solitario y expectante, se contiene el aliento, se reprimen las emociones. Los sentimientos aquí tienen medida. Es la dilatación exacta y plena que va desde el corazón al universo de su entrecejo. Lo siente quien posa el beso y es testigo de esa grandeza. Cierras los ojos y lo ves todo. Acabas de entrar en el mismo paraíso. Una secuencia eterna e interminable de recuerdos se suceden en la soledad del verano. El tiempo no engaña. Parece haberse detenido, pero es mentira. Sólo se diluye ante Ella. Separa los labios de sus manos. Abre los ojos y el mundo se derrumba ante los tuyos.
Cuando sales en busca de tus quehaceres ya no sabes si sientes frío o calor y que tiempo veraniego hace en el exterior. Ves una abanico mover al aire y te atrapa el frio por la espalda de la Esperanza o el calor saciado en sensación que ahora habita dentro de ti, la alegría intrínseca de la vida misma anclada en el rostro más hermoso y bello de la cristiandad, el sueño, la Fe y el sentir de quienes se encuentran verdaderamente este gozo. Incluso me hablan de gente atea que la visitan para encontrase consigo mismo.

Asi va pasando el verano y no, no ha sido un sueño. En este mes tan Carmelita sobre el mar de las emociones, siguen vivos los antiguos ritos, sobre el hálito sentimental de quien navega en esta gigantesca ciudad desierta del verano. Sevilla es un ascua de luz que vierte su grandeza en lo imposible. La melodía sinfónica, acompasando los pasos de quienes vienen a prender sus sueños, sus peticiones, su memoria y sus recuerdos, en las manos que contienen el universo emocional en un pañuelo. Pañuelo que sigo moviendo para trofeo del novillero.

***Pepe Pinto trabajo como camarero en el Bar Plata (  tambien en La Campana ) en 1934 compró un bar en la calle Tetuan al que llamaría Bar Pavón en honor a su esposa y por último el que aqui ven . Por alli desfilaron la malena, la Macarrona, la Perla de Triana , el Gamba , Vallejo y Marchena , siempre lleno de gente del flamenco . Hoy dia imposible en la Sevilla actual.
***Foto tomada en la Semana Santa del siglo XX, con la Hdad. del Santo Entierro. (como curiosidad llevaba manigueteros y otros detalles que hoy dia se han perdido).