viernes, 8 de abril de 2011

Llegamos tarde

Me molesta que en el siglo que vivimos, muy avanzados para muchas cosas y quehaceres, veo que estamos perdiendo lo realmente esencial de esta vida y es el lado mas humano.

¿Donde estan los principios basicos del ser humano, para poder reconocer a las personas en vida? ¿por que siguen ocurriendo estas cosas en la actualidad? ¿no hemos tenido suficiente casos similares para aprender? ¿seguimos sin saber reconocer las cosas? ¿tenemos unos politicos realmente despreocupados hasta que ven el fuego en sus talones? ¿se sienten orgullosos de como actuan? ¿por que no aprovechan la esencia del arte para poder avanzar? ........

Siempre me declinaré de la gente que dan los premios en vida, soy de esa partida de seres humanos que me gusta reconocer los diferentes tipos de artes y labranzas humanas dejadas en estan tierra,con sus progenitores en vida, pudiendo asistir a su propio reconocimiento, para en definitiva sentirse recompensado por su esfuerzo y que podamos ver a traves de los ojos del galardonado el emotivo y calido reconocimiento que le da el pueblo.

Pues La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, ha propuesto al fallecido recientemente Pepín Martín Vázquez y a José Miguel Arroyo Joselito para recibir las Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2010, una vez mas llegamos tarde a un reconocimiento tan claro como el de Currito de la Cruz.

Pepín Martín Vázquez (Sevilla, 6 de agosto de 1927), tuvo una carrera breve, pero muy fructífera, hasta que las cornadas hacen mella, especialmente la que sufrió el 8 de agosto de 1947, en Valdepeñas, que incidió notablemente para su retirada. Su popularidad fue enorme, tras protagonizar la película Currito de la Cruz. Pepín Martín Vázquez (que evitaba la prensa) concedió su última entrevista a Diario de Sevilla, en la que, entre otras cosas, afirmaba que “el toreo sevillano es pellizco y alegría”. Y consideraba que “en el toreo, que tiene su punto de locura, y que es algo tan difícil de lograr, lo importante es torear para uno, sentirse”. Emocionado, tras recorrer su apasionante biografía, explicaba: “Me marché el mismo día en que perdí la afición, un día en el que miré el traje de luces y no me emocioné al ponerme la taleguilla”.

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