miércoles, 2 de noviembre de 2016

Reflejo y nostalgia de Sevilla

Hay vivencias que se reflejan en los ojos, que se asoman al balcón de las emociones y una vibración remueve la memoria, sonidos acompasados amartajando los momentos y renuevan el sonido que simulan perderse en el cielo de los recuerdos, escondido en el templo de la magia, sello de esta tierra Sevillana.

 Hay instantes que se nutren del pasado, buscando el presente para recordar que la vida es un segundo hecho eternidad de su mirada, que traspasan las distancias envueltas en viejos y gastados terciopelos cofrades, arañados por la textura taurina de un capote quemado por los signos del toro, velando adormecer el tiempo en la grandeza de la verdad conseguida y que no es otra cosa que el triunfo del lenitivo.
           Nostalgia rendida a este 2016, que ya es nuestro, y se vierte por las laderas hasta convalidarse en presente. Suena el espíritu que llevamos dentro con notas musicales de La salve de Braña o Suspiros de España. Se agita la nostalgia cuando recordamos el año de la misericordia con la imagen del Gran Poder, el aniversario con la Virgen de la O, la coronación de la Virgen de la Paz  y así es la voz del pueblo que transforma la sacralidad de la oración en sentimiento popular y se subyugan las fortalezas cuando el canto pregona. Momentos de dolor como los vividos en estos días de noviembre con la Virgen del Rosario por la calle castellar con personas que no respetan tus creencias, recordando tiempos pasados o ves en este mes a todas las Vírgenes y Dolorosas ataviadas de color fúnebre nos hace recordar los que ya se fueron. Reja moldeada con ávidas pasiones que se funden con él, por fin homenaje a Soto banderillero Algabeño, por su trágica cogida. Arraigandose valorar donde está la humanidad. Duro año de cogidas en el mundo taurino y de gloria para los elegidos, que también bebieron del dolor. Sea el caso de Juan José Padilla y Manuel Escribano, porque a pesar de muchos, a día de hoy, se torea con más exigencia, realizando faenas de más calado, hondura y pureza. Sino que se lo digan al ganadero Vitorino con su toro "indultado" Cobradiezmos.



96 años despues vuelve la Virgen Macarena a vestirse de luto impecable con estilo dama vestida de luto por (Ramon casas). Hace casi un siglo fue la primera vez que fue atabiada de color funebre por la muerte de una persona, que era miembro activo de la Hermandad y gran Torero de leyenda como fue Joselito el Gallo, muerto en Talavera de la Reina. Guiño que hace la Hermandad cuando faltan 4 años para el centenario de tal hecho. Estas estampas fueron bastante difundidas y así sirvieron de inspiración a Rafael Alberti cuando por petición de Ignacio Sánchez Mejías escribió el poema “Joselito en su Gloria”. En el realismo de la imagen Rafael de León percibió los suspiros bajo su velo que popularizó la tonadillera Juanita Reina en la copla “Silencio por un torero” y López Alarcón supo describir aquel llanto tan humano cuando glosó el sentir general de la ciudad en la famosa letrilla del Canto a Sevilla:
“Ven pasajero y dobla tu rodilla
que en la Semana Santa de Sevilla
porque ha muerto José, este año estrena


lágrimas de verdad la Macarena”.
La Macarena de luto riguroso debe ser entendida como la materialización de un sentimiento colectivo, una creación conceptual de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, que caló rápidamente en el pueblo y que por su carácter transgresor molestó a los estamentos principales de la ciudad. Como tal es una imagen única, representativa de un momento clave de la historia y distintiva de los años veinte en Sevilla. El silencio y las versiones que rápidamente envolvieron lo sucedido han convertido esta historia un relato legendario, como otros tantos de la Semana Santa y de la propia historia de Sevilla. Años 20 en Sevilla "Edad de Oro del Toreo" quienes reinaban eran Juan Belmonte y Joselito El Gallo.
Ello quedaría plasmado en situaciones tan incompresibles hoy como aquel episodio de la Semana Santa de 1916 (1) cuando un grupo de trianeros asaltó la iglesia de San Jacinto para llevar a la Esperanza de Triana a la casa de Belmonte o  las carreras producidas al año siguiente por la sonora algarabía que levantó la presencia de ambos diestros en la entrada de la Macarena. Nada había cambiado en la Semana Santa de 1920 y ello lo testimonia la saeta dedicada a Belmonte que en la calle Feria se cantó al primer paso de Montesión y que posteriormente, al discurrir de la Virgen del Rosario, sería modificada para nombrar a Joselito:
Padre mío de Montesión,
te lo pido de rodillas,
que le de suerte a Belmonte
en la Feria de Sevilla” 
Esa es la cosecha de este año que conjuga las conmociones, que nos dicta la razón y nos convoca al amor y a la alegría por lo que arribará. Ayer, como hoy,  los ojos de cualquier anónimo busca prenderse en la belleza de nuestras tradiciones, nosotros somos el rostro del presente, los que damos vida a la Vida, y el paraíso o la felicidad se cimienta con pequeñas pinceladas que emergen del día a día si sabemos darle sentido al pasado, para que se conciba donde brille un nuevo horizonte. 


Intérpretes de este tablero Hispalense que dejan en el nuncio su dictado con fuerza y ambición para ser el reflejo de lo que debe ser, de esa Sevilla que sigue siendo la que tiene el duende. El soñar de una Hermandad proclamando la Fe y el  júbilo más excelso cuando se enmarcan momentos anclados en la multitud de miradas cuando salen a la calle a proclamarlo. La corona de todas las Vírgenes de esta ciudad se prenden con corazones de sevillanos que aman su devoción e igual que los capotes de paseos de los toreros van impregnados del buen aficionado al coso del Baratillo.  Consume, engalana y se conjura un amor que sueña con una nueva primavera. Mientras esta villa busca la luz del pabilo en cualquier casa puerta de Iglesia, oteando los rumores taurinos del arenal para una nueva próxima temporada.

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