viernes, 10 de abril de 2015

Pañuelo en mano, flecos de Feria



Por el ventanal donde se asoma la celosa belleza, traza una fugaz  perfección que comienza a sentirse como eterno, cuando los hechos se perpetúan en la memoria para enaltecer su propio ser, su propio entendimiento, ahi comienza a cimentarse la palabra Sevilla sobre historia de la nostalgia. Es una realidad que se repite en su lindeza, en la solemnidad de los mensajes y las situaciones, de una forma  majestuosa hecha de una liturgia que parece no desvanecer en el tiempo, pararlo y pregonar que sólo el amor, la Fe y la devoción se mantienen constantes en la evocación.
           Ya paso nuestra Semana Santa y su domingo de Resurrección con su más alto significado que el Sevillano lo celebra en el coso del Baratillo, con un protagonista como Juan Antonio Ruiz Espartaco que nos dio sin pretenderlo, el sentir legitimo de esa Sevilla de los ´80 donde todo era más autentico. Ahora miramos un  retablo con estilo diseñado, inspirado en el Museo de Bellas Artes, es la portada de la Feria 2015 la misma que juguetea con las ondulaciones de sus diferentes calles forjadas con nombres propios de la Tauromaquia Sevillana.
Te invito al delirio de este año 2015 en su Feria de Abril donde con género neobarroco diferentes maestros con gubia y cincel, algún siglo anterior sin que hubiese pasado el tiempo, harán  que gocemos a orillas del Guadalquivir aquella visión de la misma luminosidad como es una tarde de Toros. La libertad de la hermosura, haciéndolos aparecer deslumbrantes y fastuosos momentos efímeros que se quedaran impregnados en el recuerdo.
            Resucita la música de tus sentidos y siente el abismo de una tarde de toros, caudal de una copla, modulación de los arpegios llenos de acordes, inspiración sinfónica o escultórica que le dan vida como Martínez Montañés se lo dio al Señor de Pasión donde resuenan para glorificar y exaltar los Dolores de la Virgen, la Pasión del Hijo. Son esas mismas armonías que van taladrando el aire, como bálsamo bienhechor, para mitigar el gran drama Sevillano.
             Es el mismo aroma que fue posándose en los recovecos de la más íntima y concisa conciencia de esta ciudad para presentarse ahora, de improviso, sin avisar, en el flor del naranjo o del limonero que va glorificando el propio espacio hasta acomodarlo en nuestras fiestas primaverales.  Las grandes obras permanecen ancladas a la belleza. El compendio de la palabra, de la voz, de la luz, de la música, de las esencias, de la generosidad, de las oraciones corales, se han conjurado, con su presencia en esta  Basílica del toreo, para imponer la solemnidad que se le imprime al culto taurino.   Tal como ayer permanece, no se ha dejado vencer por la transición de los siglos. Es la victoria del tiempo sobre los hombres, hijos de Sevilla, da igual de donde fuere, rendidos a sus plantas ofrendaron tu respeto, como lo harán mañana, el más bello de los cuentos hecho realidad. Desde el amor a tu tierra, disfruta de sus fiestas,  deléitate de tu Feria y ve buscando como cualquiera, un cielo de farolillos.

No hay comentarios: